Revisa tus lunares: la importancia de su control para evitar cáncer de piel

¿Alguna vez te has detenido a prestar atención a tus lunares? Aunque estas motitas marrones que en muchos casos pueden resultar hasta monas en nuestra piel son muy comunes, tienes que saber que su proliferación y evolución en forma, tamaño o color puede ser síntoma de un tumor maligno.

Es aquí donde reside la importancia de las revisiones, con las que podemos llegar a prevenir lesiones graves como el cáncer de piel o los melanomas.

Los rayos de sol son la principal causa de formación de lunares, es por ello que una exposición solar en exceso sin ningún tipo de precaución puede producir consecuencias terribles en nuestra salud.

El uso de cremas y protectores solares resulta fundamental para evitar la aparición de nuevas manchas. Aunque a todos nos encanta lucir una piel morena y bronceada en verano, debemos ser cuidadosos y encontrar un equilibrio entre tomar el sol con todos los beneficios que ello conlleva, incluyendo el aporte de vitamina D, y protegernos de las radiaciones ultravioletas.

No solo hay que tomar precauciones en la época estival, sino que también es recomendable usar diariamente fotoprotector en invierno, evitando además las horas de mayor radiación solar para evitar quemaduras.

Aunque en la actualidad la sociedad está más concienciada sobre los perjuicios del sol y las medidas de prevención, no hay que confiarse. Este tipo de cáncer tarda años en aparecer y empieza a manifestarse en adultos que algún día se expusieron demasiado durante su infancia o juventud, por lo que la incidencia de melanoma aumenta con la edad.

Los lunares pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, pero son más comunes en zonas que están más expuestas al sol como la cara, el cuello, las manos y los brazos, aunque también se dan muchos en la espalda.

 

Hay varios indicadores de cuándo un lunar puede tener riesgo de derivar a un tumor:

-Asimetría: cuando al dividir el lunar en dos mitades son diferentes. Los benignos son redondos o simétricos.

-Borde irregular: cuando los bordes son irregulares o están mal definidos tienen un mayor riesgo de ser maligno.

-Color variado: cuando no tienen un tono uniforme, sino áreas más oscuras y otras más claras.

-Diámetro: los lunares malignos suelen tener un diámetro mayor de 6 milímetros.

-Evolución: el indicio más importante es cuando el lunar crece rápidamente o cambia con el paso del tiempo.

 

En caso de notificarse cualquiera de estos aspectos, es recomendable consultar a un especialista. De hecho, nuestro dermatólogo, Alejandro Alonso Pérez, insiste en que el principal motivo para acudir a consulta es la revisión de los lunares con el fin de prevenir su degeneración a un melanoma, aunque aparentemente no se tenga una patología o síntoma claro para ir al dermatólogo.

Las revisiones médicas son sencillas y suelen durar unos 15 minutos, aunque el tiempo dependerá de la cantidad de lunares. Se realiza un análisis visual y se determina si hay alguno que llame la atención, para luego analizarlo en profundidad y llevar a cabo las operaciones oportunas, como, por ejemplo, una extirpación. También es importante autoexplorarse para detectar lunares sospechosos.

La periodicidad de las revisiones va a depender de cada paciente, de su tipo de piel y de las características de sus lunares. La mayor parte de nuestros lunares son benignos y lo serán así toda nuestra vida, sobre todo los pequeños. La gran mayoría de casos se cura si se detecta a tiempo, por lo que desde Clínica El Romeral recomendamos acudir a revisión de forma habitual para conseguir una plena tranquilidad al respecto.

 

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